lunes, 11 de abril de 2011

SUELO PÉLVICO Y DOLOR DE ESPALDA

Varias publicaciones científicas recientes muestran que más del 50% de las mujeres con dolor lumbo-pélvico sufren también de incontinencia urinaria. Incluso hay publicaciones científicas que muestran datos de más del 70%. La incontinencia urinaria puede ser un factor importante en el desencadenamiento o el agravamiento de un problema de columna o pelvis.

Los músculos del suelo pélvico tienen una importante función de estabilización de nuestra pelvis, además de cerrar los esfínteres para garantizar la continencia y sujetar nuestros órganos pélvicos. Concretamente el suelo pélvico, durante su contracción, ayuda a cerrar las articulaciones sacroiliacas que son básicas para la correcta estabilidad de la columna lumbo-pélvica.

Si el suelo pélvico está débil o no es funcional, debido a la existencia de contracturas o cicatrices mal curadas por episiotomías o desgarros del parto, esta función estabilizadora se va a ver comprometida y se sugiere que podría estar implicada en el dolor lumbo-pélvico. Por otro lado, también se ha observado que las mujeres con incontinencia urinaria tienen una alteración en el control motor de los músculos abdominales. Concretamente se ha observado que las mujeres con esta patología suelen tener una hiperactividad de la musculatura superficial del abdomen lo que podría estar relacionado con alteraciones en la columna y dolores de espalda, según los autores del estudio.





De esta manera, la valoración del estado del suelo pélvico es importante no sólo para evaluar su función sobre los esfínteres y en la sujeción de los órganos intra-pelvianos sino también para evaluar su implicación en la estabilidad de las articulaciones pélvicas y de la columna. Los programas de fortalecimiento de suelo pélvico deberían tener siempre presente esta función y por tanto, es importante incluir siempre la higiene postural lumbo-pélvica en el programa de entrenamiento.

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